LOC habla con españoles que han triunfado en los palacios de Dubai o Abu Dabi con la afición a la cetrería, el deporte nacional de Emiratos.

Han compartido cacerías con sus príncipes, que ya han puesto sus ojos en nuestro país como gran proveedor de halcones

halconeros en Emiratos Árabes

Halconeros en Emiratos Árabes

Un selecto séquito de españoles desfila por los pasillos de la corte emiratí rindiendo culto a su deporte nacional, una cetrería que patrocina desmedidas competiciones y millonarios viajes de caza.

“En los países del golfo Pérsico la cetrería es un elemento clave de su identidad cultural”, explica a LOC el madrileño Javier Ceballos, una institución en este noble arte de caza menor y uno de los artífices de su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (PCI) por la Unesco.

“Es como el golf en Europa. La cetrería es la excusa para que dos personas paseen, conversen y cierren operaciones mientras ven cómo vuelan unos halcones”. Agrega.

Una afición que levanta pasiones entre la sangre azul de Emiratos -una federación formada por seis prósperos estados del golfo- y mueve una auténtica fortuna. “Como todo allí, el mercado de la cetrería es muy ostentoso“, confirma a este suplemento Julio César Pérez Guerra, un leonés que durante cuatro años trabajó a las órdenes del Sultan Bin Zayed Al-Nahyan en la cría de su colección privada.

Foto: Julio César Pérez Guerra. EL MUNDO

Julio César Pérez Guerra. | Foto: EL MUNDO

Como el resto de jeques y forofos de la península arábiga, la especie que centró sus desvelos fue el gerifalte. “Es el halcón más grande que existe en el mundo porque es originario de Canadá, Groenlandia y países nórdicos, donde se caza la liebre, un animal de gran envergadura”, desliza quien llegó a tener a su cargo 250 ejemplares.

“Es un centro de cría cuya propiedad solo está al alcance de gente con mucho poder adquisitivo. No resulta fácil tener en pleno desierto unas instalaciones a 10 grados de temperatura cuando en el exterior se alcanzan los 56. Es todo artificial. Hay que recurrir a la tecnología para decirle a los pájaros que es primavera u otoño”.

Un dispendio que, a falta de caza en Emiratos, ha buscado en las últimas décadas nuevos nichos, como los torneos que jalonan el calendario de sus altezas. “Los más conocidos se celebran en Emiratos y Qatar y los hay de todo tipo”, replica Ceballos.

“Existen -detalla- campeonatos de belleza, en los que se dirime quién tiene el halcón más bello como si fuera un pase de modelos o de velocidad, donde se traza una línea y otra a 400 metros de distancia y se cronometra los segundos que tarda el ave en cubrir esa distancia”.

Su popularidad es tal que Bernardo López Pinto, un curtido criador mallorquín, lo considera un trasunto de “la fórmula uno”. “Los jeques tienen sus propias escuderías. Es un capricho”, comenta.

En su centro nació la primera hembra “española” que se adjudicó en 2013 la President’s Cup Falcon Competition de Abu Dabi. “Aquello catapultó a la cetrería española”, admite un empresario atípico, que surte directamente a tres casas reales de Emiratos.

“Tengo acceso directo a algunos jeques de la familia Al-Nahyan [que gobierna los designios de Abu Dabi]. Uno de ellos es, además, un buen amigo. He ido muchas veces a cazar con él y antes, cuando viajaba a Emiratos, solía quedarme a dormir en su palacio”.

Una estrecha relación de confianza labrada por años de trabajo bien hecho, como recalca Bernardo. Entre sus clientes, figuran algunos de los miembros de la realeza más entusiastas con la cetrería como Hamdan bin Mohammed Al-Maktoum, príncipe heredero de Dubai; Mohammed bin Zayed Al-Nahyan, su homólogo de Abu Dabi; Mansur bin Zayed Al-Nahyan, dueño del Manchester City o Marwan bin Mohamed bin Rashid Al-Maktoum.

Clínica de Ángel | Foto: EL MUNDO

Clínica de Ángel | Foto: EL MUNDO

“Son increíblemente caprichosos y muy exigentes. Un pájaro con un mínimo defecto, imperceptible para cualquiera de nosotros, es inmediatamente descartado”, murmura quien se desplaza cada estío a Emiratos para hacer entrega personal de las 40 rapaces que vende anualmente. “En los meses previos de junio y julio los jeques envían a España a su gente para ver los ejemplares”, relata López Pinto.

“Es -añade- un negocio muy complicado en el que tienes que estar muy seguro de lo que ofreces. Yo, por ejemplo, sé a que jeque le puede interesar el halcón que tengo porque conozco qué busca cada uno.

Llamo a su secretario y le aviso. Cuando llegan sus halconeros siempre preguntan si hay alguien que los ha visto antes porque jamás comprarán algo que haya sido rechazado previamente”. La transacción se cierra en palacio con unos precios por hembra que pueden oscilar entre los 10.000 y los 40.000 euros pero sobre los que el especialista balear exige cautela.

“Puedes llevar cinco pájaros. Por uno tal vez te dan 10.000 euros pero por el resto nada. Y cuando digo nada, es nada. Un emiratí me confesó una vez que su pájaro, que había ganado un torneo, valía lo que cuesta sentarse con el emir. Es algo que te abre puertas”.

La competición no es, sin embargo, el único destino de estas preciadas aves. Las partidas de caza que sus altezas sufragan en lugares tan exóticos como Namibia, Pakistán, Uzbekistán o Azerbaiyán también alimentan un boom a cuyo abrigo ha desembarcado, con mayor o menor fortuna, una tropa de profesionales españoles.

Figuras punteras en su campo como el veterinario Marino García Montijano, dueño de una renombrada clínica madrileña especializada en halcones que desde hace más de un lustro acompaña puntualmente a algunos jeques emiratíes en sus exclusivas cacerías.

“Son los mejores halconeros del mundo. Ver cómo amansan o vuelan los pájaros es una pasada. Son capaces de mejorar lo que la naturaleza ha hecho”, confiesa a este suplemento el doctor al que encomiendan la salud de las aves. “Los animales son superatletas. A sus dueños sólo les interesan los juveniles, los que lo dan todo. Son corazón, no inteligencia.

Quieren ver vuelos espectaculares en los que los pájaros vuelen durante 45 minutos persiguiendo a la presa y se pierdan en el cielo”, apostilla. La sorpresa también alcanza a la barahúnda que rodea el periplo. “Viajamos en aviones privados o del ejército. Uno para los pájaros, los veterinarios y algunos miembros importantes del séquito y otro para el jeque”, desvela el veterinario. Los gerifaltes tampoco escapan al lujo de los petrodólares. “Los halcones llegan en autobuses hasta la terminal VIP del aeropuerto y son trasladados al aparato. A veces van encima de los asientos”.

El furor por la cetrería que costea el bolsillo de una veintena de príncipes emiratíes ha cruzado fronteras. Su último grito es adquirir centros de cría en España o asociarse con empresarios de nuestro país.

En conversación con este suplemento, fuentes conocedoras del sector cifran en una decena las instalaciones con capital árabe que ya operan en la piel de toro. El filón también asoma por fincas de Cáceres o Albacete que ofrecen la caza de patos y perdices y a las que los árabes comienzan a llegar como clientes.

“Al final es una cuestión de afinidad. Tenemos una cultura parecida al encarar esperas o negociaciones. Y les encanta España. Poder cazar y al mismo tiempo visitar la Alhambra o perderse por un castillo de sus antepasados árabes”.

 

Fuente: elmundo.es

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