Un buitre leonado planea sobre el parque nacional de Cabañeros, en Castilla-La Mancha.
  • Los buitres aprovechan las corrientes térmicas para elevarse hasta tres kilómetros por encima del suelo y detectar la comida

Los buitres leonados pueden elevarse hasta tres kilómetros por encima del suelo para aprovechar su portentosa visión a la hora de detectar desde lejos carroña y otros alimentos. Sin embargo, lo habitual es que su altura en vuelo oscile entre los 500 y los 2.000 metros, “similar al rango de las avionetas”, explica Iñaqui Ulibarri, instructor de vuelo en el aeródromo de Ocaña (Toledo). En el caso de los grandes aviones de pasajeros, cuya altura estándar ronda los 9.000 metros, el riesgo de impacto se limita a las maniobras de despegue y aterrizaje.

“Los buitres aprovechan para su vuelo las corrientes térmicas, que en el caso de España son más frecuentes en los meses cálidos y en las horas centrales del día”, añade Ulibarri, aunque ello no significa que no pueda haberlos en otros momentos. Si las condiciones les son propicias, alcanzan entonces velocidades de hasta 70 km/h.

Un buitre leonado planea sobre el parque nacional de Cabañeros, en Castilla-La Mancha.

Buitre leonado en el Parque Nacional de Cabaneros

Los equipos de cetrería en los aeropuertos solo son útiles para aves más pequeñas. Los accidentes se producen más lejos

El choque frontal o incluso en las alas puede ser mortal. “Aunque el piloto pueda observar la llegada de un buitre, el tiempo de reacción es escaso cuando se vuela a 250 kilómetros por hora”, insiste el instructor de vuelo. Los animales son sumamente silenciosos y pueden aparecer de repente por los costados. “Además, los buitres, en vuelo rectilíneo, prestan su atención al terreno, por lo que es de suponer que no siempre advierten nuestra presencia. Será obligación de los pilotos realizar las maniobras evasivas adecuadas”, dice Ulibarri.

Muchos aeropuertos disponen de equipos de halcones para evitar que las aves se acerquen a las pistas y dificulten las maniobras. Sin embargo, la utilidad en el caso de los buitres es muy reducida debido a las características de la especie y a que los accidentes no se producen en las mismas instalaciones, sino en las inmediaciones. “La cetrería solo sirve para aves más pequeñas como gaviotas”, comenta Antoni Margalida, biólogo de la Universitat de Lleida (UdL). Desgraciadamente, aún no existen radares capaces de detectar la presencia de un buitre.

Colocar GPS a diversos ejemplares ayudaría a determinar las rutas de aviación más conflictivas

Para reducir la siniestralidad, añade Margalida, es “prioritario” mejorar los conocimientos sobre los buitres leonados, “marginados a menudo” a favor de otras necrófagas amenazadas como el quebrantahuesos y el alimoche. Una de las posibles acciones sería colocar sensores GPS en ejemplares para analizar los desplazamientos y los lugares de alimentación, especialmente en las cercanías de zonas sensibles como el aeropuerto de Barajas. “Ello nos permitiría ver si hay vertederos conflictivos y tomar medidas”, dice. También se podría determinar si los pasillos habituales de navegación aérea son los mejores o, por el contrario, son muy frecuentados por las aves.

Otro detalle importante sería conocer con precisión las zonas de cría del buitre leonado (el último censo español es del 2008). “Así se podría saber con precisión dónde hay que extremar las precauciones y reducir la velocidad para minimizar la fuerza de un posible impacto”, continúa Ulibarri. Con gran experiencia en el vuelo junto a buitres, el instructor de Ocaña recuerda que se han de mantener las distancias y que es importante no pasar por debajo de los buitres, puesto que es habitual que, ante amenazas inesperadas, cambien repentinamente el vuelo e inicien un abrupto descenso.

En caso de encuentro inesperado, siempre es mejor ascender, como recuerdan las directrices de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), dependiente del Ministerio de Fomento. También es necesario tener especial precaución, concluye la Aesa, cuando se sobrevuelen áreas con aguas interiores, como estanques, lagos y ríos, ya que suelen albergar poblaciones de aves. No son tan grandes como los buitres, pero cigüeñas, grullas o águilas también pueden ser peligrosas para las avionetas, especialmente en caso de grupos.

Fuente: elperiodico.com

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