Aguila pescadora

Son dos de los mejores fotógrafos de naturaleza del país. Su calidad se aprecia en las imágenes, de una dificultad extrema, pero su profesionalidad va más allá de lo que captan sus objetivos, especializados en aves rapaces.

Detrás de una foto, que un espectador visualiza en unos segundos, hay hasta 21 días de espera, tiempo que han llegado a emplear los tinerfeños Jesús Palmero, de 39 años, y Nicolás Trujillo, de 59, para acercarse día a día, metro a metro, hasta el “bicho” que ansían retratar. La paciencia es su método.

HALCON BERBERIA

HALCON BERBERIA

“Lo primero es la seguridad del animal, la fotografía es algo secundario”, explica Nicolás. “A partir de ahí hay que conseguir que el ave actúe como lo hace normalmente frente a su escondite, sin que esté recelosa, porque eso se transmite en la fotografía”.

Jesús tiene muy claro dónde radica la mayor dificultad para obtener una imagen de un halcón de Berbería, un águila pescadora o un gavilán: “En su inteligencia; conocen su hábitat a la perfección y una vez que te adentras en su territorio, para acercarte a 15 metros hay que ingeniárselas para engañarlas porque se dan cuenta de todo”. Ambos reconocen que acercarse a un nido, en muchos casos a más de 200 metros de altura, es lo más delicado. Es una tarea que exige la precisión de un relojero. “Si un día avanzas cinco metros y el ave no entra al nido, es que se ha percatado de que estamos allí, toca abandonar. Cada paso tiene que ser aceptado”, relatan.

aguila pescadora

aguila pescadora

No fue el caso de la fotografía de los 21 días: un halcón de Berbería entrando al nido en una roca del Parque Nacional de Timanfaya. Tres semanas estuvieron viviendo entre volcanes para lograr un disparo de cámara a solo 70 centímetros. No se les pasó por sus cabezas en ningún momento la idea de abandonar. La pasión los petrificó en el mar de lava conejero.

Jesús y Nicolás coinciden al señalar que el archipiélago Chinijo, al norte de Lanzarote, es el lugar perfecto para perderse entre su fauna silvestre. “Son espacios vírgenes, espectaculares, preciosos, donde hay un montón de especies, desde colonias de gaviotas a águilas pescadoras, halcones, cuervos… una pasada”, aseguran. En Montaña Clara han estado hasta 33 días para realizar el reportaje más completo que se ha hecho en Canarias sobre el halcón de Eleonor, una de las especies más singulares y menos conocidas de la avifauna de las Islas.

“Hay huevos, pollos pequeños, grandes, de todo… aquello es un auténtico paraíso”, describen. Jesús ha llegado a estar 31 días completamente solo en Alegranza, con la única compañía de unas cuantas bolsas de comida, una cocinilla y su equipo fotográfico. “No solo te acostumbras, sino que disfrutas al máximo de la experiencia valorando todo lo que tienes ante tus ojos, haciendo fotos y bañándote, porque allí no puedes hacer otra cosa”.

Lechuza común

Lechuza común

En una ocasión estuvo 60 horas dentro de una caseta para conseguir un objetivo que parecía imposible: retratar un aguililla llegando al nido. “Quería conseguir esa imagen, que era la más difícil, tenía en mi cabeza el momento en que el bicho llegaría en vuelo. Son segundos, pero tienes que estar un montón de horas”.

Nicolás y Jesús reconocen que hay un factor imprescindible para hacer buenas fotografías de aves rapaces. Es el manejo de las técnicas, y eso lo dominan a la perfección. Una de ellas es adentrarse ambos en un escondite y uno lo abandona, “porque las aves no saben contar y piensan que el peligro ya ha pasado”. Subrayan que trabajar cerca de los nidos es lo más complicado. “Tienes que ir con mucho tacto, y de noche no te vas a acercar, porque la madre se puede asustar y abandonar para siempre a los pollos”.

cernicalo vulgar

cernicalo vulgar

Su familiaridad con determinados ejemplares les lleva a ponerle nombre a algunos individuos. “A un cuervo de La Caldera lo bautizamos como Lucifer, porque no se le escapaba un bicho, el tío era un fiera cazando. Y otro personaje singular era Constantín, un águila pescadora que todos los días, a las 4 de la tarde, aparecía por el mismo sitio en Alegranza; era como si tuviera un reloj”.
Ataques de gavilanas, que les han llegado a arrancar el sombrero de sus cabezas, o el descubrimiento por sorpresa de un enjambre de abejas en uno de los escondites a los que intentaban acceder son algunos de los riesgos que han tenido que afrontar.

Pero, ¿cuál es la especie que más aprecian a la hora de disparar sus cámaras? “A mí me gustan las nocturnas, pero aquí solo tenemos dos, las lechuzas y los búhos”, afirma Nicolás, “aunque hay escenas que no olvidas, como cuando contemplé en el Volcán del Cuervo, en Lanzarote, cómo un halcón capturaba en el aire a una paloma”. Jesús se decanta, en cambio, por las águilas pescadoras, una de las especies más amenazadas en Canarias. “Verlas cómo se lanzan en picado a 80 kilómetros por hora, cómo se estampan contra el mar y cómo salen segundos después con un pescado en el pico es insuperable”.
Jesús Palmero y Nicolás Trujillo acaban de ver cumplido un sueño: ver plasmado en un libro más de 15 años de trabajo por riscos, montes y acantilados para capturar las imágenes más espectaculares de aves rapaces que jamás se hayan hecho en las Islas. Aves rapaces de Canarias, editado por Publicaciones Turquesa, recoge en 263 páginas en color y en papel de máxima calidad 170 imágenes de las aves más esquivas y admiradas del reino animal, que aparecen clasificadas en nueve grupos: águila pescadora, alimoche canario, gavilán, busardo ratonero, lechuza común, búho chico, cernícalo vulgar, halcón de Berbería y halcón Eleonor. El responsable de la publicación, José Manuel Moreno, recuerda que se trata de la primera obra de esta temática en Canarias. Hay imágenes de impacto sobre nidos, vuelos, ataques o apresamientos. “Los autores me plantearon que no querían cualquier trabajo, sino que fuera una obra que se distinguiera por su exquisitez, y ahí coincidimos”, apunta Moreno, que anuncia que el libro, escrito en español y en inglés, se intentará distribuir en el Reino Unido. Paralelamente, está abierta una exposición de fotografías y paneles informativos en el Museo de la Naturaleza y el Hombre, en Santa Cruz, hasta el próximo 4 de julio.

 

Fuente: diariodeavisos.elespanol.com

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