Águila Imperial Ibérica

Este año han salido adelante 58 crías, el mayor número desde que la Junta realiza censos en Segovia.

“Un buen año reproductor para las águilas imperiales en Segovia”, resume Elena Hernández, jefa del servicio de Espacios Naturales y Especies Protegidas de la Junta en la provincia, al hablar de 2017.

Con datos en la mano, su satisfacción resulta lógica. En el ejercicio que ahora acaba se han contabilizado 34 parejas de águila imperial ibérica (Aquila adalberti) en Segovia y aunque esa cifra supone una leve disminución con respecto a 2016, en que se censaron 35, Hernández no considera relevante ese descenso, pues defiende que “lo importante es la tendencia, y en Segovia es claramente ascendente”.

Además, ella prefiere fijarse este año en otro dato, el de los pollos volados en la provincia (58), una cifra que parecía imposible de alcanzar hace no demasiados años. Nunca antes, desde que la Junta comenzó a realizar un censo anual de esta emblemática especie, habían logrado salir adelante tantos pollos en Segovia, un hecho que permite albergar esperanzas en la pervivencia del águila imperial.

Águila Imperial Ibérica

Águila Imperial Ibérica – anipedia.net

“Muchas parejas se mantienen fieles a sus territorios; otras se mueven a distancias cortas, de uno o dos kilómetros; y también tenemos parejas jóvenes que no consiguen acabar el proceso de reproducción”, explica Hernández. El censo ha sido realizado por personal del Servicio Territorial de Medio Ambiente, si bien contando con el apoyo del ingeniero Javier Oria, quien en años precedentes era contratado para realizar esa labor.
En cuanto a la distribución geográfica del águila imperial, sigue siendo prácticamente la misma que en ejercicios anteriores. “Se concentra, sobre todo, en la mitad oriental de la provincia”, añade la jefa del servicio de Espacios Naturales y Especies Protegidas de la Junta. Y sigue sin haber parejas en la comarca nordeste de la provincia, a causa de la escasez de conejos —el principal alimento del águila imperial— en esa zona.

Echando una mirada atrás, Hernández recuerda los tiempos, todavía no tan lejanos, en los que Segovia contaba solo con ocho parejas (1998), y el despegue poblacional producido con posterioridad, lo que ha permitido una clara expansión de la especie. Después de que, durante años, el águila imperial ciñera su área de distribución en la provincia a la Sierra de Guadarrama y zonas colindantes, ahora se halla en un proceso de recolonización de las llanuras, su hábitat idóneo, siempre que encuentre alimento, árboles para nidificar, y tranquilidad, mucha tranquilidad.

El avance de las águilas imperiales, al estar situada Segovia en el límite septentrional del área de distribución de la especie, ha sido, en gran medida, hacia el norte, lo que posibilitó, primero, la recolonización de la provincia de Valladolid. “Últimamente ha aparecido un ejemplar electrocutado en Palencia, y aunque ese hecho no es, lógicamente, positivo, sí que demuestra que la especie está ya allí, algo que hace unos años resultaba impensable”, declara Hernández.

Diversos estudios realizados demuestran que las águilas imperiales, tras su periodo de dispersión juvenil, cuando se desplazan a territorios lejanos —con los peligros que ello conlleva— suelen regresar a un radio no mayor a cien kilómetros del nido donde nacieron. En ese sentido, todo apunta que un alto porcentaje de los 58 pollos que han volado este año nidificarán en Segovia.

El año 2017 no ha proporcionado noticias de envenenamientos o electrocuciones de águilas imperiales en Segovia, si bien es cierto que algún ejemplar herido ha debido pasar por el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) ‘Los Lavaderos’. “Si sigue esta tendencia al alza de la especie —acaba Hernández— pronto dejará de estar en peligro de extinción”.

 

Fuente: eladelantado.com

Artículo original de Guillermo Herrero Gómez

 

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