Cada día, en pequeños grupos, se enfrentan a las aves rapaces para alejarlas de los nidos donde incuban sus huevos y crían a los polluelos.

La batalla se libra día a día en los humedales, al borde de las lagunas, donde numerosas especies de aves acuáticas se encuentran en periodo de cría, un tiempo que los depredadores aprovechan para apoderarse de huevos y sobre todo de los indefensos polluelos recién nacidos o con solo unas semanas de vida. Pero no lo tienen fácil, la mayoría de las especies mantiene férreas defensas de sus prole, y especialmente unasa aves estilizadas y elegantes, llamadas cigüeñuelas y cigüeñitas, habituales en los humedales del suroeste ibérico.

Las pequeñas cigüeñitas (Himantopus himantopus) se alzan en grupos ante la presencia del enemigo. A base de potentes chillidos, cortos y agudos, intentan intimidarle e indicarle que allí no es bien recibido, pero si el aviso no es suficiente para alejar al intruso, como en el caso de la foto tomada por el naturalista Francisco Contreras Parody, pasan al acoso directo a la peligrosa rapaz. Se acercan con sus largos picos en posición de ataque, con vuelos rápidos y circulares sobre la gran depredadora, hasta que consiguen que el peligro se aleje. Una acción que también realizan cuando hay presencia humana junto a su zona de cría. Sobrevuelan a las personas hasta que se marchan, y pueden llegar a atacar en el caso de que intenten tocar huevos o polluelos.

Crías de cigüeñuela en el borde de la laguna de Padul / J. E. GÓMEZ

Crías de cigüeñuela en el borde de la laguna foto de Padul / J. E. GÓMEZ

Las cigüeñitas, celosas cuidadoras de su prole, mantienen la atención y el cuidado de las crías hasta muy avanzada su fase juvenil. Tanto machos como hembras se encargan de la protección de sus polluelos.

 

Fuente: ideal.es

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