lechuza

A pesar de las difamaciones sobre lalechuza y el búho lo cierto es que prestan un gran beneficio al hombre, al eliminar insectos y roedores que de otra forma se transformarían en plagas

Era noche cerrada y la mujer caminaba lentamente por la acera que conducía a un edificio multifamiliar en el reparto Hermanos Cruz, un sitio pinareño salpicado por muchas de estas construcciones y también por altos árboles, que en días de sol caliente, brindan sombra al transeúnte.

De pronto, el vuelo de un ave, acompañado de una especie de chillido que taladró el silencio, la hizo apurar el paso, luego correr y por fin entrar al parecer en su vivienda y acto seguido con un estrépito que superó el ruido provocado por la voz del animal, cerrar velozmente puertas y ventanas.

Y es que a pesar de los años, aún persiste el mito de la mala suerte causada por algunos ejemplares de la fauna, pues cuentan que hasta la época victoriana se daba por hecho que los animales no poseían alma y quizás esa sea la razón del surgimiento de supersticiones con algunas especies, dentro de las cuales la lechuza y el búho tienen un rol protagónico.

Rapaz y nocturna, la lechuza es considerada un pájaro siniestro y de mal agüero, pues si se escucha su prolongado grito, se afirma es el anuncio de un luto próximo, mientras su canto evidencia mal tiempo.

La tradición oral propagó leyendas como la referida a si vuela emitiendo un chillido por encima de la casa donde hay un enfermo, este muere, al igual que si similar sonido se escucha al pasar por un lugar donde se realiza un parto, provoca el deceso del recién nacido.

Antiguamente era creencia que esta ave acostumbraba a penetrar en las iglesias para beber el aceite de sus lámparas, por lo cual fue odiada por los creyentes.

Solitarias, viven en cuevas, ruinas y muy raramente en huecos de árboles, ponen anualmente de cuatro a seis huevos, que atiende la hembra, aunque los pichones son alimentados por ambos padres.

La unión del núcleo familiar asegura la convivencia con los vástagos hasta pasados los tres meses de vida, etapa en la cual, aunque ya saben cazar, gozan de una dieta reforzada con las especies que traen los progenitores al nido.

Otro desafortunado resulta el búho, poseedor de dos mechones de plumas erectas con aspecto de orejas y los cercos de plumas alrededor de los ojos, incompletos por debajo.

Se asegura que su voz pronostica la proximidad de algún acontecimiento terrible, y en especial la del búho blanco es señal de muerte próxima.

Paradójicamente, en algunos países lo consideran un amuleto, ya sea vivo, disecado o reproducido para usarlo como dije o colgante, en tanto era hábito clavar en las puertas de las granjas ejemplares con sus alas extendidas para proteger la casa de maleficios.

Sin embargo, a pesar de las difamaciones sobre ambas aves, lo cierto es que prestan un gran beneficio al hombre, al eliminar insectos y roedores que de otra forma se transformarían en plagas y hasta hay quienes afirman que en el caso de la lechuza podría ser una simpática mascota, pues se deja amansar fácilmente.

No obstante, ignorando esa contribución, aún existen personas que al avistarlas en su camino, no pueden evitar santiguarse.

 

Articulo de Maritza Padilla Valdés para bohemia.cu

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