Extremadura tendrá su propio registro de aves rapaces, y también un banco de ADN de estos animales. Son dos de las novedades que contempla el decreto que actualizará y completará la normativo sobre tenencia, exhibición y cría de estas especies, que entrará en vigor en un plazo aproximado de uno a dos meses. Ya ha sido sometido a exposición pública y en estos días se están estudiando las alegaciones (cuatro) y las sugerencias (dos) presentadas.

El decreto establece que el registro, que se denominará RAREX, estará dividido en dos secciones: una en la que se inscribirán todos los ejemplares destinados a la cetrería -es el «arte de criar, domesticar, enseñar y curar a los halcones y demás aves que sirven para la caza de volatería», según la Academia- y otra para el resto. Con un matiz: un mismo animal puede estar en uno y otro epígrafe a la vez. En el registro figurarán los datos personales del dueño del animal, los identificativos del ave y las incidencias relacionadas con ella (cesiones, cambios de emplazamiento de las instalaciones en las que vive, muertes, extravíos o sustracciones, entre otras).

 

El texto, que aún no ha sido aprobado definitivamente, especifica en su anexo primero que rapaces son el azor, el gavilán, águila real, halcón peregrino, esmerejón, alcotán, cernícalo vulgar (todas ellas autóctonas ibéricas) y las variedades de halcón sacre, gerifalte y lanario o borni (de origen europeo las tres). También las especies alóctonas (excepto las catalogadas como invasoras) y los híbridos. Todas ellas están protegidas desde hace años por diferentes normativas en vigor, entre ellas una ley (la de conservación de la naturaleza y los espacios naturales) y un decreto (el 37/2001 que regula el Catálogo Regional de Especies Amenazadas) extremeños, una ley y un real decreto nacionales y diversas normas y convenios internacionales suscritos por España.

EN PRIMERA PERSONAMaría Jesús Palacios Jefa de sección de Vida Silvestre «Hay cada vez más demanda relacionada con las rapaces en general y la cetrería en particular»

En opinión de María Jesús Palacios, jefa de sección de Vida Silvestre en la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio, el decreto responde a una necesidad social. «Hay cada vez más demanda relacionada con las aves rapaces en general y la cetrería en particular», resume la responsable de la Junta de Extremadura. De hecho, en el texto se argumenta que «este grupo de aves despierta un especial interés en diversos sectores sociales por su utilización para el desarrollo de actividades como la cetrería, la exhibición permanente o temporal o la propia cría en cautividad».

En este sentido, María Jesús Palacio apunta que «cada vez es más frecuente que haya exhibiciones de cetrería, un tipo de actividad incluida habitualmente en programas festivos y en los de las ferias medievales». «Es preciso normalizar algunas cuestiones relacionadas con las rapaces -amplía Palacios-, y de hecho es algo que ya nos habían pedido desde la Federación Extremeña de Caza y desde la asociación de cetreros».

Con los dos colectivos se han mantenido reuniones en los últimos meses, de cara a preparar el texto normativo, que ahora mismo es un proyecto de decreto, detalla la jefa de sección de vida silvestre. Los técnicos y responsables de la Consejería también han consultado a las asociaciones SEO/Birdlife y AMUS, entre otros interesados en todo lo que tiene que ver con estas aves, que a partir de la entrada en vigor de este decreto pasarán a tener su propio banco regional de ADN.

La toma de muestras

El texto plantea que en ese registro «se conservarán muestras biológicas de las aves rapaces y también de los híbridos incluidas en el listado de especies silvestres en régimen de protección especial cuya tenencia o cría haya sido autorizada». El banco de ADN de rapaces de Extremadura se dotará de contenido progresivamente durante las inspecciones obligatorias que se vayan realizando. Hay que recordar que solo está autorizada la tenencia de ejemplares nacidos en centros de cría en cautividad autorizados, y en ningún caso la de aquellos que hayan sido capturados en el medio natural.

Además, no se concederán permisos para poseer rapaces si estas no tienen un sistema de identificación individual y único (anilla cerrada o microchip) en perfecto estado de conservación, y tampoco si no se encuentran en buenas condiciones higiénico-sanitarias. Es igualmente obligatorio que las instalaciones destinada a estas aves tengan unas determinadas dimensiones mínimas y cumplan una serie de condiciones, especificadas en el anexo tres del proyecto de decreto, que también ha pasado por el Consejo Asesor de Medio Ambiente de Extremadura y por el departamento de Sanidad Animal de la Junta. «Regiones como Andalucía, Castilla y León, Aragón o Cataluña -concluye María Jesús Palacios- ya tienen su propia regulación sobre estas cuestiones, y una vez que nuestro decreto está aprobado, Extremadura entrará en este grupo de las pioneras en abordar este asunto».

 

Fuente: hoy.es

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