Águila Calva o Pigargo Americano

Las águilas calvas o águila de cabeza blanca americana, es una de las especies de águila más populares. Evidentemente ser el símbolo de los Estados Unidos ha ayudado a que sea de lo más conocida. Vamos a saber más sobre este popular águila que está llena de curiosidades que dejan patente que estamos ante un ave que es muy especial por varios motivos. Sin más dilación comenzamos.

Un pavo de corral fue su rival para ser emblema de Estados Unidos

Mucha gente no los sabe, pero el propio Benjamin Franklin dijo que el pavo tenía bastante más cualidades que el águila para ser símbolo del país, pues el águila calva era un ave no demasiado noble que vivía gracias a que robaba presas a otras aves. Aunque esto sea cierto, tampoco nos imaginamos a la mayor potencia del mundo actualmente con un pavo de corral como símbolo, la verdad.

La alimentación

El águila calva lo que hace es utilizar los talones para la pesca, aunque hay veces que se alimentan con carroña o roban las presas de otras especies. Habitan próximas al agua, donde la pesca abunda, aunque no le hacen ascos a cazar y alimentarse de mamíferos pequeños.

Las hembras son más grandes que los machos

El águila calva femenina es del orden de un 25% más grande que los propios machos. Su color amarillo en el pico y unas patas de dedos cortos con garras afiladas, están diseñadas para penetrar en las presas a la vez que la sostienen con sus ratas.

En peligro de extinción

Esta especie se encuentra en peligro de extinción debido a la caza, la reducción de su alimento en la naturaleza o la utilización de los pesticidas que había en las zonas de costa y húmedas para el control de los insectos, el cual afectó a las águilas.

Fieles a las parejas

Según investigaciones, las águilas calvas se emparejan de por vida. Lo que hacen es construir en lo alto un gran nido de palos.

No se cansan de volar

Las águilas jóvenes recorren grandes distancias, avistándose en muchos sitios lejanos.

No siempre son ‘calvas’

Estos aguiluchos suelen ser oscuros y hasta los cinco años no tienen esas marcas blancas tan populares que los distinguen de forma tan clara de sus padres.

 

Artículo original de Juan Carlos Acero
Fuente: okdiario.com

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